Pasar de la afirmación al “encantamiento”

¿Cuántos de nosotros nos hemos visto ante una situación en la cual queremos actuar pero “algo” nos imposibilita a ello? Es algo frecuente y común en los seres humanos verse sobrepasados ante situaciones adversas que parecen no tener salida. Incluso a veces ponemos toda la ilusión y las ganas en salir de ese estado que nos inhabilita y nos deja sin capacidad de acción, pero o no nos convencemos de que podemos, o no tenemos las herramientas adecuadas para hacerlo.

Es muy importante tomar nota sobre cual es el factor que impide realizar la acción que revierta esa situación dolorosa e incómoda que padecemos. Muchas veces nuestra mente actúa como un ente limitante y acaparador (mente egotista o EGO), el cual quiere dominar a toda costa, las acciones que llevamos acabo y cuestionar todo aquello que le parezca nuevo y desconocido. Ese mismo desconocimiento, ese adentrarse en lo nuevo, es lo que nos puede catapultar hacia la solución que tanto anhelamos o buscamos.

En este caso, os voy a exponer la contraposición de dos fases que juegan un papel fundamental en la mente: la fase de afirmación y la fase de encantamiento. La fase de afirmación es cuando decimos algo una y otra vez en nuestra mente a modo de simple sugestión. Las afirmaciones por sí solas llevan al engaño, ya que la sola afirmación de una acción o un estado que deseamos no es suficiente para alcanzarlo de manera efectiva. Por ejemplo, si comienzas a decir: “estoy feliz, estoy feliz, estoy feliz” de manera repetitiva, el mero hecho de decirlo no provocará que ese estado se manifieste en ti, ya que lo estás diciendo solo verbalmente pero no lo estas “sintiendo” y expresando junto con todo tu cuerpo. La fase de encantamiento, por el contrario, es pasar de la mera afirmación, a la expresión y sensación total junto con tu mente y tu cuerpo. Esto quiere decir, involucrar de manera absoluta la fisionomía y la actitud mental para lograr aquello que se desea. Con este enfoque es posible desprender una intensidad y una concentración mayor a la hora de centrar la acción que debemos acometer, proporcionándonos mejores resultados en los objetivos y en la actitud que deseamos lograr.

De está ultima fase que he explicado, se deriva un estado de certidumbre pleno. Este estado nos permite experimentar con mayor seguridad, aquellos objetivos y anhelos que perseguimos. Tenemos una visión más clara, más “real” de las opciones y del plan que debemos seguir. Se resuelven los conflictos internos que nos impiden avanzar, debido a que visualizamos y sentimos con enorme claridad, cual va a ser la emoción derivada de cumplir con las expectativas y los objetivos que nos hemos propuesto. Fruto de esto, somos capaces de elevar los estándares que rigen nuestras vidas, ya que somos conscientes de nuestro enorme potencial para cambiar el rumbo de nuestra vida.

Y acabo con una cita de John Milton que ilustra el post de hoy: ” La mente es su propio lugar, y en sí misma puede hacer un cielo de los infiernos o un infierno de los cielos”

Todo depende exclusivamente de nuestra actitud y de nuestro coraje a la hora de encarar las adversidades.

¡Un saludo a todos mis queridos lectores! ¡Vivir con intensidad y con pasión!

Os adjunto un video para motivaros a ACTUAR:

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