Modelar las creencias personales hacia la excelencia

En este post me gustaría hablar, sobre como influye el “modelado” de las creencias personales en nuestro rendimiento en diversas facetas de nuestra vida. Nuestras creencias sobre la realidad y sobre nosotros mismos condicionan enormemente nuestras posibilidades de éxito y fracaso en aquello que realizamos. Por eso me gustaría exponer que son las creencias, como funcionan y que factores influyen en ellas, y como podemos modificarlas para ampliar el enfoque de la realidad y potenciar al máximo nuestras habilidades para alcanzar los objetivos deseados.

¿Qué son las creencias? Son planteamientos preformados y preorganizados de la percepción, que filtran de manera coherente nuestra comunicación con nosotros mismos y la realidad. Hay diversos factores de la realidad que configuran las creencias; el ambiente que nos rodea supone un factor muy importante y muchas veces determinante en la visión y percepción de lo que podemos conseguir y lograr. Lo que nos inculcan supone un filtro de gran calado que moldea nuestros actos según lo que creemos posible y viable. Los acontecimientos que nos suceden en la vida son otro factor que puede dar forma a las creencias, hay acontecimientos que pueden alterar totalmente el modo en el que contemplamos el mundo, derivándose actitudes que potencien nuestro ser o lo limiten en función del sentido que le damos a la experiencia. Por último, el conocimiento es una de las grandes vías que modelan las creencias, permite romper las trabas de un ambiente limitado y propicia experiencias nuevas que reconduzcan las creencias hacia otras aspiraciones y metas.

Muchos de nosotros formamos nuestras creencias al azar, recogemos lo bueno y lo malo del mundo que nos rodea. Sin embargo, podemos controlar nuestras creencias y también la manera en que queramos modelar a otros. Podemos dirigir conscientemente nuestras vidas y cambiar. Una pregunta básica relacionado con esto es: ¿Qué opinamos acerca de nosotros mismos y nuestras posibilidades? Las creencias no son una declaración de la verdad universal, sino algo verdadero únicamente para una persona determinada en un momento determinado. Es susceptible de modificación, si tenemos un sistema de creencias negativo podremos darnos cuenta el perjuicio que causa en nosotros, y ese perjuicio en última instancia es sólo responsabilidad nuestra. ¡¡Podemos modelar una creencia distinta que nos lleve a un paradigma de mejora!! ¡¡Depende exclusivamente de nuestra DECISIÓN!!!

Para modelar la excelencia debemos empezar por modelar bien las creencias. ¿De dónde hemos sacado nuestras creencias personales? ¿Son las del hombre corriente de la calle? ¿Son las que difunden la radio y la televisión? ¿Son las de quien más habla y mas chilla? Es importante que nos demos cuenta que los recursos que movilizamos y los resultados que obtenemos forman parte de un proceso dinámico que empieza por la fe. Pongamos un ejemplo ilustrativo: Imagínese que se ha convencido a sí mismo de que es un mal estudiante; con esta expectativa de fracaso, ¿qué proporción de su potencial será capaz de movilizar? No mucha, puesto que ya se ha dicho a sí mismo que “no sabe”. Cuando estamos convencidos de que vamos a fracasar, ¿por qué razón íbamos a emprender un gran esfuerzo? Así mismo, esto sucede a la inversa cuando creamos una expectativa de éxito, liberamos nuestro potencial y nos ponemos decididamente a emprender las acciones necesarias que se encaminen hacia el objetivo o meta que buscamos.

El fracaso llama al fracaso. Las personas infelices están tanto tiempo privadas de los resultados que desean, que ya no creen ser capaces de producirlos. Por tanto, es poco o nada lo que hacen para movilizar su potencial; más bien procuran descubrir la manera de quedarse tal como están haciendo el mínimo esfuerzo posible. En conclusión, la realidad que se nos muestra a nosotros es la realidad que nosotros mismos creamos. Si tenemos representaciones internas y creencias positivas, la realidad nos dará más motivos para perseguir y persistir en lo que creemos loable y digno de ser logrado.

” La buena madera no crece con facilidad; cuanto más fuerte el viento, más vigorosos los árboles”

J.W. Marrito

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