Siete creencias potenciadoras para alcanzar éxito

Nuestras creencias son los planteamientos que organizan nuestra percepción de manera específica y coherente. Son las elecciones básicas que realizamos acerca de cómo vamos a percibir nuestra vida y, en consecuencia, como vivirla. En este post, quiero proponer unas creencias que nos potencien y nos guíen hacia los desenlaces que deseamos, y así lograr una vida que nos satisfaga plenamente.

El camino hacia el triunfo puede describirse de esta manera: saber adonde queremos ir, emprender decididamente la acción, ver los resultados que obtenemos y mostrarnos flexibles para cambiar hasta alcanzar el éxito. Lo mismo pasa con las creencias. Hay que descubrir cuales son las creencias que fomentan nuestros objetivos y nos permiten ir hacia donde queremos. Si nuestras creencias no nos sirven para ese cometido, debemos abandonarlas y probar con otras nuevas. A continuación, voy a ofrecerles siete creencias que a mi juicio capacitan a las personas para lograr la excelencia.

1. Todo ocurre por un motivo y razón, y todo puede servirnos.

Todos los triunfadores tienen una habilidad increíble para, ante cualquier situación, centrarse en lo posible y en los resultados positivos que se podrían extraer de esa situación. Por mucha realimentación negativa (feedback) que reciban del medio ambiente, ellos siempre piensan en posibilidades. Creen que todo ocurre por alguna razón y que ello les puede servir; piensan que toda adversidad encierra la semilla de un beneficio equivalente o aún mayor.

2. No hay fracasos. Sólo hay resultados.

La mayoría de personas en nuestra cultura están “programadas” para temer eso que llaman fracaso. Los triunfadores, sin embargo, son capaces de ver desenlaces o resultados donde la mayoría ven fracasos. Los triunfadores no conciben los fracasos. No se trata de que sean personas infalibles, sino únicamente personas que saben que, si intentan algo y no sale lo que esperaban, al menos han tenido una experiencia de la que aprender. Toda experiencia humana puede enseñarnos algo, y en ese sentido, siempre podemos sacar un triunfo de toda acción que emprendamos.

3. Asumir la responsabilidad, pase lo que pase.

Éste es otro atributo de los grandes líderes; actúan a partir de la creencia de que son ellos quienes mueven su mundo. Tienden a creer que no importa lo que haya ocurrido, bueno o malo, ellos lo crearon. Si no estamos convencidos de ser los responsables de nuestro mundo, entonces nos hallamos a merced de las circunstancias. Asumir la responsabilidad es una de las medidas que mejor definen el poder y la madurez de una personalidad. Si no creemos en el fracaso, al asumir la responsabilidad no tenemos nada que perder y sí mucho que ganar. El que domina la situación tiene asegurado el éxito.

4. No es necesario entender todo para poder servirse de todo.

Muchos de los que triunfan albergan otra creencia útil. Están convencidos de que no necesitan saberlo todo sobre algo antes de poder utilizarlo. Saben como servirse de lo esencial sin necesidad de abrumarse con  los detalles. Poseen un conocimiento práctico suficiente de muchos temas que les capacita para obtener los resultados que desean.

5. Nuestros mayores recursos son los recursos humanos.

Casi todos los triunfadores tienen un sentido de tremendo respeto y aprecio hacia las personas. Poseen el espíritu de equipo, de la unidad y los objetivos comunes. No hay éxitos duraderos sin relaciones entre las personas, el camino para triunfar pasa por establecer un equipo que funcione y colabore bien. Un hombre aislado, por brillante que sea, difícilmente puede rivalizar con el talento de un equipo eficaz que actúe en colaboración.

6. El trabajo es un juego.

Una de las claves para triunfar consiste en celebrar un matrimonio perfecto entre lo que uno hace y lo que a uno le gusta. Como dijo una vez Mark Twain: “El secreto del éxito está en convertir la vocación en vacación”. Si somos capaces de encontrar maneras creativas de hacer nuestro trabajo, ésto nos ayudará a progresar hacia trabajos aún mejores. Pero si decidimos que el trabajo es una mera rutina y una manera de llevar a casa el sustento, muy posiblemente no llegaremos a ser nada más que eso.

7. No hay éxito duradero sin una entrega personal.

Todas aquellas personas que han triunfado creen en el poder de la dedicación. Si hay alguna creencia casi inseparable del éxito, ésa es la de que no se produce ningún éxito duradero sin un gran compromiso. La perseverancia constituye la fórmula del éxito definitivo: saber el desenlace que queremos, modelar aquello que nos pueda servir, actuar, desarrollar la agudeza para saber a dónde vamos y seguir perfeccionando hasta llegar adonde pretendíamos.

Os adjunto un vídeo que habla sobre las ocho palabras que componen el vocabulario del éxito.

“El éxito es la aplicación diaria de la disciplina.”

Jim Rohn

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