Sé agradecido, practíca la GRATITUD

gracias

La gratitud es una de las más grandes virtudes que existen. Sin embargo, muy a menudo resulta minusvalorada y no tenida debidamente en cuenta. Si realmente tuviéramos en consideración esta gran virtud, el rumbo actual del mundo sería muy distinto al que hoy en día tenemos.

Obviamos continuamente el esfuerzo desinteresado de otros, y pensamos inconscientemente que es parte natural del despliegue de cada persona. En realidad sí lo es, pero eso no quita el valor que hay detras de cada acto desinteresado, así como el deber por parte del que lo recibe sacarle el debido provecho y compartir esa experiencia de aprendizaje con otros.

La sinergia resultante de dos personas que comparten una experiencia de aprendizaje, agradeciendo mutuamente el valor añadido que aporta a sus vidas, es tremenda y el crecimiento derivado es exponencial. Esto es así, porque ambas personas han sabido ver el valor inherente de la experiencia, y al agradecerlo han aumentado su valor y su percepción sobre lo que esa experiencia en cuestión aporta a sus vidas. Han interiorizado correctamente la experiencia en sí, y el valor añadido de quien lo realiza. Por tanto, la gratitud realza y aporta una variedad de matices que potencian la experiencia y la circunstancia.

Otra vertiente de la gratitud corresponde a la visión de uno mismo en relación con el mundo. A raíz de esto, surge una poderosa idea: las cosas que para ti son importantes aumentan de valor. Aquello en lo que medias y centras tu atención crece. Valora tu familia, tu salud, tus dones, tus amigos, tu trabajo, y tu percepción comenzará a cambiar. De esta manera, serás consciente de las bendiciones y dichas que abundan en tu vida, en lugar de ver las piezas que no encajan en el puzzle de tus “objetivos”. Esta conciencia te va a aportar una visión absolutamente distinta de la vida, y de lo que ésta te ofrece. Debido a que, tu atención estará centrada en lo que posees y no en la carencia o en lo que crees que falta. Al no dar las cosas por sentadas, eres capaz de vislumbrar el verdadero valor de las cosas, y esto resulta muy gratificante.

Un recurso muy valioso para ti mismo puede ser elaborar una lista de cosas de las que estés agradecido. Pero intenta por lo menos citar 30 cosas. Las primeras te serán relativamente fáciles, pero cuando ahondes en la lista verás que hay múltiples motivos por los que estar agradecido. Agradecerás tener un corazón sano y dos ojos para poder ver; agradecerás no vivir en una zona de guerra y poder experimentar la vida en todo su esplendor; agradecerás el esfuerzo del agricultor que trae la fruta a tu mesa en el desayuno. Ampliarás tu perspectiva sobre la importancia de las cosas y bendecirás todo cuanto llegue y se manifieste a tu alrededor.

Adopta una actitud continua de agradecimiento, sé consciente de las bendiciones que recibes en tu día a día, ensálzalas y valóralas debidamente. Conviértete en una persona que sea capaz de transmitir ese agradecimiento a todas las personas de su alrededor. De esta manera, los demás captaran la esencia de lo que hacen y verán el valor que aportan a los demás. Es aquí donde el ciclo de compartir, experimentar y ser nunca acaba, porque todos se percatan del valor que se aportan a sí mismos y a los demás haciendo lo que hacen.

“Nada grande y de valor ha sido logrado sin entusiasmo. Debemos volcarnos totalmente en lo que hacemos, aportar ese valor extraordinario a las cosas ordinarias que realizamos. Es ahí donde nuestro propósito cobra sentido pleno y nuestra visión sobre él se fortalece”.

Andrés Cuevas

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