Archivos por Etiqueta: Cerebro

Los 7 principios de las personas altamente disciplinadas

Discipline

Una de las virtudes indispensables que adoptan todos los triunfadores o aquellos que están en camino de serlo es la práctica consistente y efectiva de la disciplina. La disciplina es la capacidad de trabajar de forma sistemática, persistente y progresiva hacia una meta específica, superando las dificultades y obstáculos que se presentan con una determinación inquebrantable. Es la habilidad de alinear nuestra visión más profunda con un método tangible de acción que nos ayude a conseguir nuestro propósito y objetivo últimos. Leer Más

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Siete fundamentos para forjar una vida excelente

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¿Deseas alcanzar una vida excelente? ¿Cuáles son tus aspiraciones y anhelos más profundos con respecto a la vida que pretendes construir? ¿Cuáles son las diferencias que propician calidades de vida tan distintas y dispares? La excelencia es una forma de vida, una actitud que se adopta de forma consciente y persistente, y cuyo cometido es forjar la mejor versión de nuestro ser en todo su abanico de posibilidades.

Ser excelente requiere compromiso, visión y dedicación inquebrantables. Responde a una manera precisa de entender la vida, y lo que ésta puede producir en nosotros en forma de experiencias y aprendizajes. La excelencia es el fruto del enfoque y la visión nítidas con respecto a lo que somos y decidimos ser. Es una elección consciente que busca potenciar todos los recursos, talentos y habilidades que poseemos. La excelencia es sinónimo de integridad y grandeza. Es la pasión interna que tiñe de belleza y de verdad todo lo que toca. Leer Más

Un enfoque particular de la realidad: La profecía autocumplida

Marioneta

¿Por qué nuestras creencias suelen ser corroboradas casi permanentemente por la realidad? ¿A qué se debe que nuestro enfoque se refleje fielmente en cada circunstancia y situación externa? Las respuestas a estas dos preguntas no suelen ser fáciles de digerir o “creer” (valga la redundancia) por la mayoría de nosotros. Y es que, estamos tan enfrascados en nuestro sesgo y visión particular de como son y funcionan las cosas, que no somos capaces de percibir e interiorizar que nuestras creencias personales son un caldo de cultivo para crear nuestra realidad y las circunstancias que operan en ella. Este fenómeno es conocido como profecía autocumplida o efecto pigmalión.

La profecía autocumplida se podría definir como una predicción o creencia que una vez hecha e interiorizada, se convierte en la causa que corrobora dicha predicción más adelante. Cuando una situación o creencia es definida como real para quien la concibe, esta situación produce efectos reales y palpables en la persona que crea ese marco. Las personas no reaccionan simplemente en función de cómo son objetivamente las situaciones que se producen, sino también, y muy a menudo, a la manera en que perciben tales situaciones, y al significado que le dan a las mismas. Intentamos tener una conducta coherente y congruente con las creencias que profesamos. Leer Más

Emociones no constructivas: Preocupación y culpabilidad

Culpabilidad

Esta semana me gustaría hablar sobre dos emociones, cuya base sobre la que se cimientan, no produce ningún tipo de mejora, crecimiento ni progreso en la persona. Podríamos catalogarlas como “improductivas o “no constructivas”, debido a su naturaleza intrínsecamente negativa y distorsionada, éstas dos emociones son la preocupación y la culpabilidad.  Constituyen un gran despilfarro de tiempo y de recursos, y en este artículo desentrañaremos sus formas de proceder y configurar la realidad.

La culpabilidad y la preocupación están íntimamente conectadas, en realidad, pueden ser vistas como los extremos opuestos de una misma zona. Ambas están absolutamente desligadas del presente, su foco de actuación no se encuentra en él, y de ahí que sean improductivas para desarrollar el potencial humano. La culpabilidad centra sus esfuerzos en diseccionar el pasado tratando de cambiarlo o modificarlo, mientras que la preocupación tiene su raíz en poder conocer y manejar el futuro. Como podéis comprobar, ambas resultan inútiles y dañinas para el ser humano. Leer Más

La mente: ¿Identidad o recurso?

Nosotros somos los que en última instancia decidimos que rango tendrá esto que llamamos “mente”. Muchos de nosotros pensamos que la mente supone nuestra identidad. Con esto quiero decir, que la mente se catapulta como el modelador de nuestra vida, y todo lo que compone la mente; pensamientos, ideas, imaginación, se equipara con nuestra identidad y con nuestro ser. Es aquí cuando hemos perdido las riendas de nuestra existencia. Hemos equiparado al mismo nivel, ser y pensar. Hemos reducido todas las perspectivas y dimensiones del ser a las actividades y percepciones de la mente.

La identificación con la mente hace que el pensamiento se vuelva compulsivo. Este ruido mental incesante nos impide encontrar la quietud interior que necesitamos. Además se crea un falso yo fabricado por la mente que nos lanza una sombra de miedo y sufrimiento. Esta identificación crea una pantalla opaca de conceptos, etiquetas, imágenes, palabras, juicios y definiciones que bloquean toda verdadera relación. Esta pantalla se interpone entre nosotros y el prójimo, entre nosotros y la naturaleza. Los intereses y el egoísmo toman preponderancia en detrimento de la cooperación. Leer Más

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